miércoles, 18 de julio de 2018

¿Paternidad y Rol?

Hola a todos y a todas

En la pronta edad de 23 años fui padre. Mi enano tiene ahora ya 2 años (acercándose al "y medio") y durante todo este tiempo he conocido a muchos otros padres y madres roleros y las diferentes experiencias que cada uno han tenido con dicha combinación. Como digo, diferentes, muy diferentes. Es por esto que esta entrada no va a ser ni una guía, ni una lección ni nada. Simplemente una reflexión de mi situación, de cómo he ido paliando con ciertas cosas y de algunas ideas generales. Ah, por cierto, aquí estamos nosotros:
Trabajo de @naitmarr en twitter

La relación de pareja
Asumimos aquí todo tipo de parejas, pero no las familias monoparentales pues desconozco la experiencia de ese caso.

Ya antes de tener un niño, la libertad de disfrutar de nuestros hobbies y tener nuestro tiempo para ellos es fundamental en cualquier pareja. He sido siempre muy contrario a los Family Points, como si el desarrollo de nuestra persona (que es parte de lo que es el ocio) tuviera que ser algo a negociar. Debo decir que disfruto de las cosas que le gustan a mi pareja, por que las hago con ella. Aunque en mi caso en concreto he tenido mucha suerte: compartimos la mayoría de aficiones. Así pues siempre solemos jugar a rol juntos.

Pero si no es así, es lo primero que hay que contemplar. Si cada uno tiene sus aficiones, hay que aprovechar esos tiempos para compartir la crianza del niñ@ y sacar así un ratejo para rolear.

Mesa de confianza
Para poder rolear siendo padres hay que tener un grupo con el que tengamos la mayor confianza posible, y jugarse en un lugar tranquilo y seguro. En nuestro caso jugamos en casa, con la familia, y antes de mudarnos jugábamos con muy buenos amigos.

También es una ventaja si se juega con otros padres y madres. Pero lo importante de eso es que comprendan que hay un bebé en el grupo, que es una persona con prioridades y que muchas cosas pueden hacer que uno de los progenitores deba abandonar temporalmente la mesa o que incluso la partida se pueda suspender si pasa algo grave (que en los primeros meses parece como muy frecuente)

Los primeros meses
Para nosotros fueron los más fáciles. Al fin y al cabo el bebé sólo necesita dormir, compañía y comida. Si se cumplen las condiciones de la mesa de confianza, no debería haber problema para jugar prácticamente a cualquier hora con una regularidad más que decente.

Segunda etapa
A algunos nos gustaría que los pequeños no crecieran nunca, a otros que lo hicieran de golpe. Por suerte o por desgracia, ellos y ellas van a su ritmo, y en poco tiempo tenemos a un pequeño ser que exige mucha, mucha atención. Y se la debemos dar, sin dudar. En esta etapa, salvo que os turnéis para los hobbies (en cuyo caso no abuséis de ello).

Como nosotros jugamos los dos, pasamos nuestras sesiones a la noche, a después de que él estuviera dormido, lo que aún nos permitió, según la fecha, jugar entre 1 y 3 partidas semanales.

Y para terminar, lo más importante: es algo temporal. Tu peque no estará ahí para siempre, y cuando te quieras dar cuenta ya habrá crecido. Aprovecha el tiempo, estate con él o ella, y ya llegará el momento en que puedas volver a tirar los dados o a hacerlo con más asiduidad. Sólo se vive una vez.

¡Hasta pronto!