jueves, 3 de julio de 2014

Empieza la campaña de Espada Negra: Sin Esperanza

¡Hola a todos y todas!

Ayer pasé un día la mar de entretenido en el mejor club de juegos del mundo (obviamente jaja). Dos partidas de rol, algo de miniaturas y un par de juegos de mesa. Nada mal para 16 horas de juego (si, habéis oído bien). Una de las partidas de rol que dirigí fue el inició de uno de los juegos de rol que ha entrado últimamente en mi frente masteril, Espada Negra, del que ya he hablado en contadas ocasiones.

La campaña se ubicaba en Dormenia, al sur de la capital, en Sunildia, donde hasta hace poco vivían tranquilamente un campesino (agente de la corrección en sus ratos libres) y un marinero (cultista cuando nadie lo ve).

Una apacible noche, las puertas de Heriberto resuenan con un llamado apresurado. Uno de sus seguidores viene acompañado de una mujer que dice no saber nada de su marido, que esa misma mañana había salido a pescar. El hombre busca a su conocido, el marinero, para, tras una búsqueda infructuosa por la costa, partir al amanecer hacia la zona de pesca. Allí no encuentran nada, así que deciden acercarse a la isla del sur. Quizás el pescador sufriera algún traspiés o fuera atacado por un animal.


Encuentran su bote, pero al internarse en la isla, son sorprendidos por unos hombres a los que no ven. Estos les ordenan salir de la isla, volver y no delatar su presencia, bajo nefastas consecuencias. Pero los protagonistas son gente correcta, y si en esa isla hay bandidos, deben detenerlos.


Tras convencer, con cierta dificultad, al noble local para que actúe, vuelven con un grupo de guardias. Pero allí no se enfrentan a bandidos... Una guarnición de soldados usaba el lugar para ocultar una avanzadilla de las tropas... De una invasión. Pues lo último que ve Heriberto al huir de milagro, remando en su bote, es una decena de barcos de guerra...

Eridie ha llegado al continente...