lunes, 14 de julio de 2014

Crónica Comentada de Yggdrasill: El Exilio (II)

¡Hola a todos y todas!

Seguimos en la peculiar narración de esta campaña, donde voy anotando información sobre cómo abordo determinadas escenas o qué reglas utilizo. Además de comentar el propio reglamento en sí. Bien, allá vamos, pues.

Llegaron a la aldea de Thord, jarl orgulloso e independiente donde los haya. Y tras un breve interrogatorio, los guardias los dejaron pasar. La aldea solo tenía una pequeña sección de muro, y es que las altas montañas ofrecían una barrera natural y dotaban al lugar de inexpugnabilidad. No era extraño, pues, que este clan hubiera permanecido tanto tiempo en relativa calma.

Los hermanos Yngrid e Yngrard solicitaron una audiencia con Thord. Le explicaron que habían estado con los salvajes, cosa que los nórdicos del lugar no miraron con buenos ojos, y le propusieron la paz con los mismos a cambio de respetar su tierra y limitar su zona de caza. Pero la reacción de Thord fue totalmente opuesta. No solo no aceptaba dichas condiciones, sino que especificó que "No cesaría en su empeño hasta que aquellos secuestradores de niños estuvieran todos muertos".

Los "héroes" pasaron al plan B. Un grupo de salvajes, liderados por el lugarteniente Landor, les esperaba a las afueras de la aldea. Ambos personajes pasaron la noche en la aldea, bajo la ley de hospitalidad pero la rompieron, aprovechando la noche para enfrentarse a los guardias y abrir las puertas.


A pesar de que los enemigos consiguieron dar la alarma, los salvajes ya estaban dentro, y unas buenas tiradas, además de una buena gestión por parte de los jugadores, les dio la victoria con relativa facilidad.
Hubo varias cosas que afectaron al combate de manera beneficiosa para los jugadores. Por un lado, se nos olvidó realizar la tirada de furor del berserker hasta prácticamente el final del combate, y eso le hubiera dado más potencia de ataque, pero habría reducido drásticamente su defensa.  Además, al grupo de salvajes y al grupo de guardias los traté como un único enemigo, pero que tenía muchas más "vidas" (siempre se tiraba un solo ataque, pero se iban restando tropas). Esto quizás no descompensara tanto, considerando que en los dos bandos se hizo igual, pero es probable que el combate hubiera sido diferente aplicado de forma normal (como mínimo, más lento).
La aldea fue arrasada, y los salvajes quemaron el thing con los supervivientes que quedaban dentro. Aunque Yngrid e Yngrard no estuvieron muy conformes con esta decisión, poco podían hacer contra sus nuevos "aliados". Tras la marcha de Landor y sus hombres de vuelta a sus cuevas, los hermanos se apresuraron a intentar que el incendio no se extendiese y lograron que tan solo se quemara una esquina de casas.

Decidí dejar el combate así como había quedado y no sacar más enemigos. El resultado era cuanto menos curioso y daría un giro interesante a la trama y al argumento. Para ver los resultados en sus esfuerzos por apagar los incendios, les hice tirar Energía. 
Tras descansar y dar entierro a los caídos, para así quizás apaciguar a los dioses o cubrir su propia culpa, los dos protagonistas volvieron a los bosques de los salvajes para encontrarse con Hanani. Le propusieron una alianza formal y le volvieron a intentar convencer de que lucharan a su lado, pero Hanani rehusó de nuevo. Aunque no se cerró a una colaboración para defender aquellas tierras y la aldea que ahora pertenecía a los hermanos.

Tanto el jefe como los personajes realizaron un festejo que formalizaba el acuerdo, donde los representantes espirituales de ambos interesados paseaban por las brasas. Durante el mismo, sus sospechas sobre que Hanani tenía poderes sobrenaturales fueron prácticamente confirmadas. Yngrard no desaprovechó la ocasión e intercambió palabras de alianza con el chamán Jottin, antiguo jefe de la tribu, desplazado por Hanani.
Aquí ya podréis observar que la moralidad de los protagonistas es un tanto difusa... Convirtiéndo la crónica en una serie de traiciones, pactos y alianzas dignos de la misma juego de tronos. Es algo que me encanta. Ya me cansé bastante del "Somos los buenos y vamos a matar malos" y tanto esta partida como la de Espada Negra (que a lo mejor me animo a reseñar también) tienen ese toque de ambigüedad y de conflictos internos. 
Después del festejo y de descansar, se pusieron de nuevo en marcha hacia la costa, para buscar nuevos pobladores para la aldea. Pero al salir de las montañas, vieron que el ejército enemigo ya les había alcanzado....

Continuará.