sábado, 9 de noviembre de 2013

[Carrusel Bloguero de Juegos de Rol] ¿Por qué coño me he comprado esto?

¡Hola a todos y a todas!


Ya hemos empezado Noviembre y con ello tenemos una nueva entrada del Carrusel Bloguero. Si todavía no conocéis esta iniciativa podéis pulsar en este Enlace para saber cuales son las normas del Carrusel, que admite a cualquier participante.

Este mes el anfitrión es el poderoso Crom, de Las cosas de Crom, que ha hecho su particular aporte con un Cromcast, ¡como debe ser! Y el tema, como veis en el título, es básicamente el porqué de determinadas compras que acabas diciendo: ¿y esto pa' qué?

Pues bien, aquí va mi compra odiada. El comprar cosas que luego no iba a usar me ha pasado sobretodo con las miniaturas, ya que el rol, al ser más caro por producto (que no en su totalidad), siempre lo he mirado con pinzas, y procuro probar algo antes de adquirirlo. Con esto dicho, aquí os presento al infame:

  
¡El Escenario de Campaña de Reinos Olvidados! Pero no una versión cualquiera. Concretamente la versión en español de la 3.5 publicada por Devir.

Y os preguntaréis, ¿por qué? ¿Por su ambientación que es una mescolanza de todo lo habido y por haber? ¡Qué va! Me encanta. Poder jugar una partida que te lleve desde una isla de piratas hasta una civilización azteca en plena invasión colonial, para mí es una gozada.  ¿Quizás es un libro poco detallada o con pocas opciones de juego? Que va, que va. Yo con este escenario tengo para jugar partidas durante 30 vidas, y sé que nunca le sacaré el provecho que se merece. Aaaahh, ¿es por eso? Pues no, tampoco es por eso. Si así fuera me arrepentiría de comprarme todos los juegos. 

Venga, ya os lo dijo, no os voy a dejar en ascuas. El motivo por el que odio esta versión en concreto de este escenario es... ¡Por su horripilante traducción! Si, señores. Hace ya muchos años que adquirí este producto, y con leer dos o tres páginas de la ambientación me había bastado para dirigir varias sesiones, pero no fue hasta que empecé una partida en Comunidad Umbría hará cosa de medio año, que me lo empecé a leer en profundidad y, vaya desgracias. Tengo la versión del escenario para AD&D y conozco algunas cosas en inglés y es por eso que pude ver cambios tan aberrantes como los que os voy a mostrar:
 Si os fijáis un poco veréis a dos extraños dioses, Helmo y Bein. El primero es bastante fácil de encontrar, pero hay que tener humor para caer en que Bein es ni más ni menos que Bane. Hay una cosa que no entiendo aquí. Si te da por traducir los nombres (cosa que aborrezco) pues vale: Helm se traduce como Yelmo, y Bane es Perdición, Condenación o similar. ¿Pero a santo de qué leñe viene Bein (es la transliteración, ya...) y Helmo? Es decir, ni siquiera traduces los dos de la misma forma. (Lo que quedaría como Bein y Jelm). Es para sacarse los ¡HOJOZ! No, en serio. Yo esto es lo que me imagino con esos nombres:


Epi, Blas y Helmo
Bein, la versión cani de Bane.
 A eso, señores, se le llama inventarse las cosas. Porque no sigues ni un método, ni te ciñes al original, ni nada de nada. Y si eso lo usas en los topónimos... ya es el despipote. La famosa Hillsfar cerca del Mar de la Luna fue traducida en AD&D como Lejana Colina, o Colina Lejana, ahora no recuerdo. Como digo, no soy muy fan de las traducciones de nombres, pero vale, esta bien. Pero en esta nueva edición apareció, misteriosamente con el nombre de ¡Lejinas!Simplemente incomprensible. Y la cosa no termina ahí, pero tampoco es plan de llenaros la entrada a muestras...

¡Ah! ¡Muero!

Por suerte, creo que pronto podré hacerme con una edición en inglés, y es que de verdad, lamento haberme hecho con este libro que su buen montón de pasta costó....

Y esta es mi entrada. Espero que os haya gustado. ¡Hasta la próxima!