martes, 24 de enero de 2012

[Crónica] Wraith I. Buscando aliados...

Aquí empiezo con la historia actual de Jack, un muerto atrapado en las tierras de Sombra. Esta es una crónica de la partida de Mundo de Tinieblas dirigida por Alqamar para el juego Wraith. En esta campaña, el master ha unido Wraith, Changeling y Hombre Lobo de manera asombrosa. En la parte de Wraith, yo juego junto a Firanai, que interpreta a Mario.
Esta partida en concreto fue jugada el sábado 21 en una sesión nocturna, aunque lamentablemente duró muy poquito, debido al cansancio lógico de Alqamar. Aun así, el breve tiempo que duró se hizo muy placentero. Ahora mismo estamos en el núcleo de la historia, y hay muchas cosas por resolver... y el tiempo apremia...
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- Maldita sea, ¿por qué me duele? ¡Se supone que estoy muerto! - dijo Mario.
- ¿Te encuentras bien? - le preguntó Jack.
- Sí... ha sido solo un rasguño... pero...¡no debería dolerme! Joder... es absurdo.
- Tio, a este lado de la mortaja pasan muchas cosas absurdas e ilógicas, pero ahora no hay tiempo de pensar en ellas. Debemos ir a la Ciudadela... esto es muy gordo. Sígueme.

Los dos hombres se pusieron en marcha. Formaban una extraña pareja. Uno alto, musculoso y con la cabeza rapada. El otro delgado, cubierto por una gabardina y con un ligero aire de rata de biblioteca.

Tras un rato de andar, Mario preguntó:

- Has mencionado una ciudadela. ¿Que es, alguna especie de castillo? No recuerdo haber estudiado nada similar.
- La Ciudadela. Es ayuntamiento, comisaría y prisión a la vez, entre otras cosas. Todo reunido en un lugar frío y aterrador. Me da miedo incluso a mí.
- Vaya. ¿Y tienes algún amigo allí? ¿Alguien que nos pueda ayudar?.
- Tengo un par de conocidos en la Ciudadela. Espero que por lo menos puedan echarnos un cable. Mira, es eso de ahí.

A lo lejos se divisaba un edificio enorme e imponente. Era como un amasijo de torres y casas de estilo gótico, todas pegadas. Los wraith siguieron el recorrido por los tejados de las casas del centro de Londres.
El enorme edificio estaba emplazado en un puente que cruzaba el Támesis y tardaron un rato en llegar hasta él.

Varias antorchas rodeaban la entrada al puente. Antorchas de un color azulado, que parecían gemir y gritar entre fluctuaciones. Al acercarse al puente Jack lanzó un aviso a su compañero.

- He tenido un par de encontronazos con los guardias de este lugar. Será mejor no alterarlos.
- ¡Vaya! Seguro que nos vuelves a meter en un lío, como siempre.

Jack ignoró el comentario y siguió avanzando. Dos guardias estaban apostados a un lado del puente y uno de ellos se dirigió a los dos hombres para cortarles el paso. Iba ataviado con una gruesa armadura y armado con una alabarda, que bajo frente a Jack.

- ¡Alto! ¿Que venís a hacer a la Ciudadela?

Fue Jack quien contestó.

- Saludos, agente. Traigo un comunicado muy importante para un legionario. Necesito verle ahora mismo.
- ¿Para quién?.
- Para el Teniente Andrews.

El guardia miró a su compañero y de nuevo a los dos hombres.

- El Teniente se encuentra ahora mismo reunido, y no podrá atenderos.
- ¡Pero es urgente! - soltó Mario.
- La integridad de la necrópolis depende de que le llevemos esta información. - añadió Jack.

El guardia se quedó pensativo, pero no contestó y seguía sin dejarlos pasar.

- Él me conoce. Seguro que si le mencionas mi nombre, nos dejará entrar. Me llamo Jack.

El otro tipo asintió finalmente y, tras pedirles que esperaran, entró en el edificio.

Tras una espera que a Jack y a Mario les pareció interminable, el guardia volvió. Los dos se acercaron impacientes.

- Podéis pasar. Pero no arméis ningún lio.
- Ya me agradecerás que te haya salvado el culo - le dijo Jack antes de partir directamente hacia la puerta.

En ese momento Mario le detuvo.

- ¿Sabes donde está el tal Andrews?.

Jack se paró en seco. El guardia le lanzó una mirada despectiva.

- Planta 2. Puerta 25.

Jack no hizo más preguntas, y los dos se internaron en la Ciudadela. Las paredes, el techo, el aire... todo oprimía a los dos wraith, que avanzaban lentamente, buscando las escaleras hacia la 2ª planta. Ésto afectaba sobre todo a Mario, puesto que era su primera visita, y no estaba acostumbrado a la presión de tanto plasma. La tensión del momento aumentaba por el hecho de que los dos sabían que todo ese edificio estaba formado a partir de wraith criminales fundidos en las forjas. Funcionarios con extrañas máscaras paseaban de un lado para otro en un ajetreo constante. De vez en cuando les llegaba un grito aterrador de algún lugar alejado de la Ciudadela.

Finalmente encontraron la escalera y subieron, dando a un pasillo más tranquilo. Después buscaron la puerta 25, que resultó estar bastante más cerca de lo que esperaban. Jack se adelantó y tocó en la puerta 3 veces, con tan mala suerte que al tocar la segunda vez la puerta se abrió de golpe y el puño de Jack cayó sobre un tipo bajito y con una mascara con un extraño entramado geométrico.

Sin mediar palabra, el otro Wraith levantó las manos hacia Jack y, antes de que le diera tiempo a excusarse, éste notó cómo su energía vital le era arrebatada. Mario se apartó instintivamente.
Con el cuerpo doblado por la fatiga repentina, Jack le dijo:

- Maldita sea... ¡Ha sido un accidente! ¿Donde está Andrews? ¡Tengo que hablar con él!

Jack echó un ojo a la habitación y vio a varios guardias que lo miraban fijamente. El hombre lo observó con furia a través de la máscara.

- ¡¿Cómo te atreves a hablarme así?! Te vas a entera..

Sus palabras fueron cortadas por el grito de una voz conocida que llegaron desde algún lugar de la sala que Jack no alcanzaba a ver desde la puerta.

- ¡Señor gobernador! Lo conozco, déjele pasar, por favor.

El gobernador bajó las manos lentamente e hizo entrar a los dos wraiths. Luego miró al teniente Andrews, que estaba sentado tras un escritorio. Era una persona alta, con dos alas negras y cubierta por un manto marrón. Llevaba una cadena negra enrollada al cuerpo y su rostro estaba oculto por una capucha.
- Espero inmediatamente una explicación.
- Este ciudadano nos ayudó a capturar a un delincuente y ha colaborado con nosotros en otros temas de la jerarquía.

Jack habló ante las miradas desaprobadoras de Mario y el teniente.

- Traemos noticias importantes. Algo muy malo está pasando en la necropolis, y puede causar muchos problemas a Londres.

El gobernador no contestó. Miró al teniente y tras pedirle que redactara un informe sobre lo que le dijeran, salió con todos los guardias.

Jack y Mario redactaron lo mejor que pudieron todo lo que les había pasado. Cómo habían metido a Jack en un libro, su enfrentamiento con un ser extraño llamado el principe oscuro. El reencuentro con este tipo al volver de Estigia tras investigar al autor del libro y su último enfrentamiento en las calles de Londres.

El teniente Andrews les pasó un papel en el que figuraba todo lo que acababan de decir.

- Firmad aquí.

Los dos se miraron y firmaron en el lugar indicado.

- Bien, ahora tengo mucho trabajo. Ni yo, ni mucho menos el gobernador, tenemos tiempo para cuentos de hadas y especulaciones, y espero que recordéis que no debéis entrometeros en los asuntos de los vivos, tengan el motivo que tengan. Jack... si quieres, podemos hablar fuera dentro de... una hora.

Mario iba a protestar, pero Jack le detuvo y asintió. Los dos salieron con gesto furibundo de la sala y caminaron a paso apresurado hasta las calles frente a la ciudadela. Se sentaron a esperar.

- ¡Es increíble! - gritó frustrado Mario - El mismo pasotismo y la misma corrupción que en el otro lado. Pensé que aquí harían las cosas con más lógica.
- Recuerda que siguen siendo humanos - dijo Jack, con la mirada imperturbable, conteniendo la furia que sentía en el fondo.

Algo más de una hora después, Andrews apareció. Esta vez vestía un manto blanco. Se acercó directamente a los dos hombres y se bajó la capucha. Un rostro maduro, surcado por las arrugas, los miraba intrigado.

- Bien. Ahora contádmelo todo. Con detalles.

Reiniciaron su explicación de todo lo que les había sucedido, paso por paso, intentando no dejar ningún cabo suelto.

- La verdad, - dijo Andrews tras el relato - cuesta creer lo que decís. ¿Viajar a cuentos? ¿Seres ni humanos ni wraiths?
- Lo entiendo perfectamente. Yo mismo no lo podía creer cuando me lo contó Jack - dijo Mario - Pero lo he visto con mis propios ojos. Era un ser faerico, un ser que ni pensaba que pudiese existir, y mató a una mujer sin que pudiéramos intervenir.... delante de nuestros propios ojos.

El teniente los miró fijamente unos segundos, como decidiendo lo que iban a hacer.

- Bien, esto es lo que va a pasar. Ni yo ni la jerarquía vamos a apoyar abiertamente lo que decís. Modificaré el informe y le diré al gobernador que eráis dos Wraiths exagerados con afán de protagonismo.- En este punto, la cara de Mario se empezó a contraer - Por otra parte... Jack, sabes que confío en ti, y hasta ahora no has hecho nada que me haga sentir lo contrario, así que por muy absurdo que suene todo esto, imagino que es verdad.
Jack asintió, algo más tranquilo, pero Mario no pudo aguantar.

- ¡¿Cómo que no váis a hacer nada?! Y tan panchos. Nosotros preocupados por la seguridad de los Wraiths y tu cruzado de brazos. Esto es genial. Pensaba que aquí la gente era más inteligente. ¡Menuda decepción! - Se giró hacia Jack - Y tú. ¿No ves que aprovecha tu estupidez para utilizarte? ¡Y te dejas!

Jack retuvo el impulso de agarrar del cuello a su compañero y le contestó.

- Mira, sabelotodo. La próxima vez que me vuelvas a insultar te pienso partir la cara sin contemplaciones. Además, no tienes idea de la relación que tengo con Andrews...
- No toleraré - dijo Andres fríamente, cortando a Jack- que nadie me hable de ese modo. ¿No estas inscrito en el registro, verdad? Quizás debería arrestarte y llevarte a las celdas, por residencia ilegal.

La cara de Mario era un poema.

- ¿Residencia ilegal? Pero... yo... no sabía nada... Severus no... me había mencionado nada de un registro...

- ¡A ver! - grito Jack, interponiéndose entre ambos - Tranquilizaos. Los dos. Yo confío tanto en ti Mario, como en Andrews y no creo que me esté utilizando, ni mucho menos. Ahora lo que necesitamos es averiguar si el tio ese va tan en serio como parece y la necropolis corre peligro. ¿Andrews, puedo contar contigo?
- Hmmm. Sabes que como miembro de la jerarquía no puedo ayudarte. Pero quizás... pueda echarte una mano por fuera...
- Gracias, con eso me basta.

Él se giró y se despidió, volviendo a ponerse la capucha.

Mario se levantó.
- Bueno, voy a ver si me registro. No me gustaría seguir andando por ahí con ese riesgo encima, ahora que lo conozco. ¿Vienes?

Jack hizo un gesto con la mano.
- No. Te esperaré aquí.

Su compañero asintió y se puso en marcha, internándose de nuevo en el oscuro edificio.

Continuará...