miércoles, 8 de junio de 2011

Unos aficionados antisociales.


Hace bastante tiempo publiqué una entrada cuyo título rezaba: Un hobby social, donde se hablaba de las posibilidades del hobby para desarrollarse en la "calle". Hoy vengo a hablar del mayor problema e impedimento que tiene esto: los aficionados.

Ayer por la mañana, Agramar y yo hablabamos sobre el deprimente estado de la afición warhammera, sobre todo a raíz de un problema que ha tenido un colega nuestro.

Empecemos por el principio. Para mí, este hobby es un modo, como cualquier otra afición, de entretenerme, conocer gente, y evadirme un poco de la mierda de mundo en la que vivimos. Pues bien, hay gente, que por que no le dan más luces o se cayó de pequeña de la cuna, que se encarga de traer todas las porquerías que sufrimos en "la vida real" a nuestro mundo de evasión.

Así, ayer comentabamos situaciones de gente haciendo trampas, insultandose entre ellos, discutiendo a grito pelado en medio de una tienda, amenazando a usuarios de foros, etc. Unas cosas.... que nos ibamos dando cuenta de la situación global y nos quedabamos a cuadros. Es que ya no podemos ni quedar simplemente a jugar, o meternos en un club o foro cualquiera, porque a saber que clase de energúmenos te encuentras. Hay que ser cada vez más selecto, y si quedas con algún desconocido, andarte con ojo y tiento.

Mucha gente no ve esto. No se si será porque prefieren "no ver", porque son de la misma calaña, o porque viven demasiado aislados como para ver las cosas desde un punto de vista amplio.

Y ojo, esto no solo pasa en Warhammer, ni solo en el juego. Un colega mio se dedica a la pintura, y se ha encontrado en cada situación y con cada elemento que es para flipar. Lo mismo se puede extrapolar a otros lares como son los Otakus o los roleros. Y de estos últimos os puedo decir mucho.

La verdad es que es una pena, y deprime muchísimo, que uno no pueda ir por ahí disfrutando tranquila y pacíficamente de su hobby, ya no por temor a lo que diga la gente de fuera, sino por la contaminación que crean los mismos de dentro.

Como he dicho... una verdadera pena.